Polirumbo
March 2, 2026
Hugo Hermosa Lombeida
Ecuador se encuentra en un punto de inflexión decisivo en su historia contemporánea. Tras enfrentar desafíos estructurales complejos, la actual administración ha trazado una ruta innegociable basada en tres pilares fundamentales que no solo buscan la estabilidad inmediata, sino la transformación profunda y sostenible de la nación. Esta visión, lejos de ser coyuntural, responde a un plan estratégico integral que pone al ciudadano en el centro de todas las decisiones públicas. La firmeza en la ejecución y la claridad en los objetivos son los principios rectores de un Gobierno que entiende que la paz y el progreso no son concesiones, sino derechos que se conquistan con orden y resultados concretos.

El primer pilar de esta ruta es la seguridad. Entendiendo que no hay desarrollo posible sin orden, las decisiones adoptadas por el Ejecutivo en los últimos meses reflejan una determinación inquebrantable para recuperar el control territorial en zonas críticas. No se trata simplemente de una respuesta reactiva ante la criminalidad, sino de un despliegue inteligente y coordinado que busca asfixiar financieramente a las estructuras que amenazan la paz ciudadana. Al fortalecer el control portuario y golpear los centros de operación económica del crimen organizado, el Gobierno está devolviendo la confianza a los barrios, los comercios y las familias ecuatorianas, permitiendo que el motor productivo del país vuelva a girar con tranquilidad.
De la mano con la seguridad militar y policial, la salud se ha consolidado como la prioridad humana más urgente de esta gestión. Bajo el precepto de poner la vida por delante de la burocracia, se está ejecutando un plan de choque que busca sanar el sistema desde su raíz técnica y operativa. El compromiso es claro: garantizar el abastecimiento eficiente de medicamentos y resolver la deuda histórica de turnos represados para los afiliados. Reconociendo las dificultades pasadas, la gestión actual se enfoca en un despliegue de recursos transparente y directo a las necesidades del paciente, demostrando que un sistema de salud funcional es un pilar indispensable para la dignidad nacional.
Finalmente, el tercer pilar se proyecta hacia la esfera internacional bajo la premisa de un “Ecuador socio confiable”. En un mundo marcado por la volatilidad de los mercados, la estrategia del Ejecutivo consiste en navegar estas incertidumbres consolidando alianzas estratégicas con las principales potencias del globo. La próxima participación en la cumbre de Miami no es solo una cita diplomática; es una oportunidad de oro para concretar inversiones reales en tecnología, seguridad e infraestructura que generen empleo. El Ecuador ha dejado de ser un espectador para convertirse en un actor proactivo, defendiendo técnicamente su producción y abriendo nuevos mercados, demostrando que la ruta hacia un país en marcha se construye con firmeza puertas adentro y pragmatismo puertas afuera.